
Él abrió las puertas al nuevo mundo. Sin él, las comunicaciones jamás habrían sido lo que hoy son. Hablamos de Tim Berners-Lee. Nacido en Londres en 1955, fue el creador de World Wide Web, la red de redes mundial. Fue producto de unir Internet y el hipertexto y aunque, con mirada compasiva, reconoce que no todo el mérito es suyo. Que sin el trabajo de muchos investigadores que desarrollaron Internet en las universidades estadounidenses, nada habría sido posible. Pero lo cierto es que su presencia emana sabiduría, innovación, voluntad, constancia. Herramientas sin las que le hubiera sido imposible crear una Red que “pese a su amplia gama de posibilidades, aún no sabemos cómo sacarle el máximo partido”. Por ese y otros motivos, aún continúa trabajando intensamente en un nuevo proyecto: “
La Red Semántica”.
Tim Berners-Lee siempre tuvo en mente crear un espacio que fuera abierto, democrático y libre, apartado de ingerencias privadas y del acoso de monopolios. “La red es más una innovación social que técnica. El peligro surge cuando grandes empresas que venden computadoras y programas empiezan a controlar la información que uno recibe por Internet”. Reconoce con firmeza que “es muy importante garantizar el derecho de cada cual a acceder libremente a la información.” Aún así, no niega que es importante que se garantice cierto control sobre el contenido de la Red. Para ello, sin embargo, desconfía de las regulaciones estatales. “El control de la información es nocivo para las relaciones entre el gobierno y su población, y, a la larga, para la estabilidad del país. Los múltiples instrumentos de filtrado disponibles en el mercado son mucho más eficaces que la censura del Estado” Cree que sistemas como el Pics (plataforma para la selección de contenidos en Internet) son mucho más eficaces.
Pero también señala una amenaza creciente en los últimos tiempos: las patentes. “Esas patentes ponen en peligro la universalidad de la Red y entrañan un grave riesgo para las buenas ideas.” Considera que es un obstáculo importante para el crecimiento en la innovación de la Red y en la búsqueda de nuevas posibilidades de uso. “Para los que están empeñados en crear una Red universal, es un verdadero jarro de agua fría.” También frunce el ceño ante la cuestión de la fiabilidad de la información en la red. “Con los exploradores de la nueva generación y la firma electrónica, dentro de poco estaremos en condiciones de verificar que un documento o un sitio es emitido efectivamente por la persona que creemos.” Pero admite que queda, en este sentido, bastante por hacer: “Queda por saber si una determinada fuente descubierta en la Red es o no digna de confianza. Es imposible. De momento nada permite comprobarlo.”
Sobre su último proyecto, la Red Semántica, Tim Berners-Lee responde con entusiasmo, con esa vivacidad con la que trabajó sin descanso hace 20 años para crear el gran gigante que es hoy la Red de redes. “Tengo un sueño en dos partes para la Red. Primero veo que se convierte en un medio muy poderoso de comunicación entre los hombres. Luego, en la segunda parte, las computadoras cooperan.” Y efectivamente, ahora se encuentra trabajando en esa ambiciosa segunda parte. “La Red semántica irá a buscar la información a diversas bases de datos, tanto en catálogos en línea como en los sitios meteorológicos o bursátiles, y permitirá que toda esa información sea tratada por las computadoras.” En efecto, la información en Internet no sólo estará hecha para ser leída por el ser humano, sino que la computadora podrá identificar contenido y trabajar con él para diversos fines. Con acento decisivo, cierra la entrevista con una potente declaración de intenciones: “Cuando mi sueño sea una realidad, la Red será un universo en el que la fantasía del ser humano y la lógica de la máquina podrán coexistir para formar una combinación ideal y poderosa.”
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